Vicenç Fernández Saguer · 2019

 

¿Sabes que, tanto cuando pagas como cuando cobras, estás obligado a practicar y liquidar retenciones a cuenta de los impuestos directos?

En este post me referiré sólo a los impuestos y cargas directos. Se denominan directos porque recaen directamente sobre el origen de las rentas, sobre la obtención de los ingresos.

La efectividad del sistema impositivo radica, en buena parte, en el cruce de información que la administración obtiene de ellas y, precisamente por esto, te conviertes en su recaudador por delegación, con todas las obligaciones pero con pocos derechos.

Si eres un profesional y, por la prestación de tus servicios, facturas a una empresa (sea una sociedad o de un autónomo) ésta vendrá obligada a practicarte, y a liquidar, una retención a cuenta de tu Impuesto sobre la Renta de las Personas FísicasIRPF (impuesto directo), al tipo fijo establecido, sobre el importe bruto (sin impuestos ni cargas).

Deberás desglosar en tu factura a cobrar:

Total bruto factura, por todos los conceptos + % impuestos indirectos – % retención IRPF s/ bruto = Importe neto factura.

El pagador no te abonará la retención que tú mismo ya le has descontado y la liquidará a Hacienda. Lo mismo, pero a la inversa, pasaría en caso contrario; si te facturasen a ti; tú deberías liquidar a Hacienda la parte retenida.

En el ámbito laboral, sucede parecido con los salarios por trabajo dependiente.

Como empleador vienes obligado a practicar y liquidar una retención a cuenta del IRPF en la nómina de tus empleados, según una escala progresiva que tiene en cuenta:

  • la cuantía prevista a percibir durante el ejercicio fiscal en curso
  • otras circunstancias personales que podrían minorar la cuota

Como empleador, pagador de los salarios, también vienes obligado a retener las cotizaciones para cobertura de jubilación, invalidez o defunción (cuota obrera), que descuentas en la nómina de los trabajadores a los tipos establecidos (carga directa) y a liquidarlas mensualmente a la Seguridad Social junto con la parte que recae sobre ti como empresa (cuota patronal).

Todo ello irá desglosado en sus hojas de nómina.

Recomendación

En las retenciones que hagas por cargas e impuestos directos sobre pagos, las cantidades no salen de caja.

Es evidente que no forman parte de tu liquidez de libre disposición y no tienen otro destino que ser liquidadas, en tiempo y forma, a Hacienda o a la Seguridad Social. 

La mejor práctica para evitarte sobresaltos por falta de dinero, llegado el momento de liquidar, es abrir otra cuenta bancaria distinta.

¿Para qué? Para:

  • depositar en ella a diario las retenciones practicadas en facturas o salarios.
  • cargar directamente en ella las liquidaciones de impuestos o cargas sociales.
  • poder argumentar, en caso no deseado, que estos saldos no son sujeto de embargo.
  • evitar tener que pedir aplazamientos o financiación, y el coste que ello representa.

Te resultaría difícil, por incoherente, lograr financiación bancaria del importe de un impuesto que, en principio, ya has retenido a tu proveedor o colaborador.

 

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