Joan Doménech 

Seguramente te interesará saber la utilidad que puede tener para ti el crowdfunding, como fuente de financiación para crear un negocio o hacerlo crecer.

También es posible que tu interés por el crowdfunding sea como posible inversor.

En este post trataré de explicarte ambas cosas.

El crowdfunding tiene su origen en las donaciones, si bien con el tiempo ha venido evolucionando hacia otro tipo de aportaciones colectivas con finalidades de distinto ámbito.

Podemos hacer una primera clasificación en función de su objetivo:

  • Donaciones

Quienes realizan las aportaciones (donantes), no esperan beneficio a cambio.

(Ayudas a problemas graves de salud, económicos, catástrofes, etc.)

 

  • Recompensa

Quienes realizan las aportaciones (mecenas), recibirán alguna recompensa.

(Edición de un libro, disco, proyecto cultural, artístico, etc.)

 

  • Acciones

Quienes realizan las aportaciones (inversores), reciben a cambio acciones/participaciones de una Sociedad.

 

  • Préstamos (Crowdlending)

Quienes realizan las aportaciones (ahorradores/inversores), reciben junto con la devolución de su aportación, una prima en concepto de intereses.

(Nuevos proyectos empresas en funcionamiento, adquisición de activos, etc.)

 

La línea transversal entre todos ellos, es la dispersión de las aportaciones entre un gran número de donantes/mecenas, para “solidarizarse” con una buena causa, o la dilución de la elevada percepción de riesgo en el caso de inversores.

 

El crowdfunding de acciones

La aparición en los últimos años de gran cantidad de proyectos económicos,  basados en ideas disruptivas, facilitadas por la aparición de nuevas tecnologías, ha propiciado nuevos modelos de negocio o revisión de  tradicionales, ello ha precisado de nuevas fórmulas de financiación para dar respuesta a sus necesidades.

El sistema tradicional de financiar nuevos proyectos – muchos de los cuáles no necesariamente llegarán a buen puerto – había sido cubierto mayoritariamente por la banca mediante la obtención de garantías adicionales al proyecto, o por inversores muy relacionados con el proyecto y con gran capacidad económica.

La eclosión de gran número de nuevos proyectos y su consolidación como ecosistema, ha hecho aparecer en el mercado nuevas fórmulas de financiación basadas exclusivamente en el proyecto.

Esa necesidad ha sido cubierta por pequeños inversores, organizados a través de diferentes modalidades, para llevar a cabo su aportación.

La actual y persistente situación negativa de los tipos de interés, también ha facilitado que parte del dinero que se refugiaba en el ahorro, se haya trasladado a inversión, a fin de obtener rentabilidad, a cambio de asumir  riesgo.

El crowdfunding es una forma de diluir ese riesgo entre muchos inversores, que entre sí no se conocen, y que reciben propuestas de inversión, previamente seleccionadas, de proyectos económicos que precisan financiación para llevarlos a cabo.

Es en definitiva un escaparate dónde se concentra la oferta, ante muchos inversores a la vez, que con pequeños importes unitarios, pueden, entre todos,  cubrir la necesidad de financiación del demandante.

Al tratarse mayoritariamente de proyectos en fases iniciales, la fórmula utilizada es la venta de acciones de la sociedad por parte de los accionistas impulsores,  o la emisión de nuevas acciones mediante una ampliación de capital.

Para ello, es imprescindible contar con una valoración del proyecto en su  estado actual y una proyección de valoración futura, en función del cumplimiento de diferentes “hitos” previstos y necesarios para consolidar el proyecto, a fin de que el inversor pueda visualizar/analizar las perspectivas de su posible inversión.

Esa valoración, determinará fundamentalmente la combinación entre importe a invertir y porcentaje de acciones a recibir, a ello deberán añadirse otros factores como coste de oportunidad, existencia de paquetes de control, retención del equipo impulsor, etc.

Es usual que los pequeños inversores, se unan entorno a un vehículo jurídico que aglutine sus participaciones, a fin de propiciar una mayor visibilización, facilitar interlocución con la Sociedad e incluso en algunos casos, facilitar una cierta liquidez en base a la compra/venta de acciones del vehiculo.

Es frecuente que el proyecto precise de nuevas financiaciones (rondas), en las que en la medida que se va consiguiendo consolidar el proyecto, la valoración es mayor que en rondas anteriores, y una parte de la nueva financiación que se sollicita, se destine a recomprar acciones a quienes entraron en fases anteriores. También hay rondas destinadas exclusivamente a recompra de acciones.

Se trata de operaciones de perfil de riesgo elevado, en las que los elementos básicos (seguridad, plazo y liquidez), son especialmente inciertos, lo que hace  atractiva y, altamente recomendable, fórmulas de inversión colectiva como el crowdfunding.

Cabe resaltar que en muchas culturas, la figura del pequeño inversor es muy habitual y que parte de la capacidad de ahorro de las familias se canaliza a través de pequeñas y diversificadas inversiones directas en empresas, a diferencia de España, en que el ahorro se concentra básicamente en inmuebles y ahorro bancario.

El sector del crowdfunding está regulado en nuestro pais por el Banco de España, si bien los inversores es cada vez más frecuente que sean de distintos paises.

Su modelo de negocio es la percepción de una cantidad inicial para seleccionar los proyectos a presentar a inversores, y la aplicación de una comisión sobre las cantidades conseguidas de los inversores, fruto de su intermediación.

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