Luís Garrido Martos

El saldo de la Cuenta de Pérdidas y Ganancias, incluye los ingresos y gastos financieros.  Es decir, además del resultado operativo, incluye el resultado financiero. Dicho resultado suele impactar de forma negativa en el resultado operativo o de explotación. ¿Quieres saber lo que te conviene hacer para evitar que ocurra esto?

Para evitar que el resultado financiero penalice demasiado el resultado de explotación, tienes dos vías: aumentar los ingresos financieros o reducir los gastos financieros, o  ambas cosas a la vez si es posible, sin olvidar que el resultado financiero depende en gran medida del nivel de endeudamiento con coste, que la empresa haya asumido.

Para conseguirlo (o por lo menos, intentarlo), en este post y el que publicaré dentro de unos días, te propongo  el siguiente decálogo:

1) Elaboración de una buena previsión de cobros y pagos.

Debes conocer el vencimiento y los importes de todos tus compromisos de pago, así como de las previsiones de cobros. Hacerlo  con la suficiente exactitud y antelación, te permitirá gestionar bien tus finanzas, equilibrar pagos y cobros, evitar  intereses de demora, descubiertos, comisiones y gastos por reclamaciones de posiciones deudoras.

Te conviene por lo tanto disponer de una buena previsión de cobros y pagos, permanentemente actualizada.

2) Disponer de un cuadro de operaciones y condiciones financieras.

Necesitas manejar un documento que recoja todos los productos-servicios financieros contratados con los diferentes bancos, así como el coste de los mismos. Tan importante como su elaboración es su actualización periódica, y por supuesto, todas las cuentas bancarias abiertas deben tener una finalidad o funcionalidad. Esto te evitará gastos de mantenimiento innecesarios, y concentrará mejor los saldos disponibles en aquellas cuentas que la empresa utilice habitualmente en sus operaciones. 

3) Cuantificar el gasto, y disponer de información para gestionar y controlar.

Muchas empresas no saben lo que pagan de gastos financieros a los bancos (descuento de efectos, gestión de cobro, descubiertos, transferencias, etc.). Debes tener debidamente cuantificados estos gastos, correctamente segregados por los diferentes conceptos, y tener fijado “a priori” un límite asumible.  Si cualquier empresa trata de establecer objetivos en  las distintas áreas ¿Por qué no fijar objetivos en los gastos financieros?

Aunque no hay un criterio único, algunos autores establecen como relación optima entre  gastos financieros y ventas,  el porcentaje del 3%.

Si descuentas papel debes tener una  “estrategia” que te permita optimizar los costes, evitando descontar los efectos con demasiada antelación si realmente no necesitas la financiación. A modo de anécdota, citaré el caso de una empresa, que sistemáticamente descontaba siempre los recibos de sus clientes de forma inmediata  una  vez servida la mercancía, simplemente por el hecho de no tener que estar pendiente después de  llevar los efectos al banco antes de que vencieran.

4) Revisión sistemática  de liquidaciones, actualizaciones de tipos, etc.

Debes revisar siempre  todos  los cargos que te hagan los bancos por los diferentes conceptos, con el fin de comprobar que  los costes se ajustan a las condiciones pactadas, y reclamar las comisiones cobradas de modo incorrecto siempre, haciendo un seguimiento del estado de dichas reclamaciones para evitar que se pierdan en el “olvido”.

El banco debe saber que controlas los gastos que te carga, y que reclamarás si no son conformes.

5) Cuidado con la gestión de la tesorería “ociosa”.

Todos queremos obtener la máxima rentabilidad por nuestro dinero. Es obvio, que el  hecho de inmovilizar un capital en un plazo elevado siempre te ofrecerá rentabilidades más atractivas; sin embargo, es vital que conozcas tus posibles necesidades y/o tensiones de liquidez en ese horizonte temporal. No debes comprometer saldos que puedas necesitar, pues el hecho de tener que disponer de un IPF (Imposición a plazo fijo) previo a su vencimiento puede ocasionarte problemas y penalizaciones. ¿Seguro que es real ese sobrante de tesorería?

Está muy bien rentabilizar la tesorería ociosa, pero ten cuidado de no dejar las cuentas tan “limpias” que en cualquier momento un impagado, un cargo no previsto (suministros, impuestos, etc.) o la petición de un anticipo de un empleado te ponga en la tesitura de tener que pedir dinero prestado.

 

Si encuentras interesantes los puntos de este decálogo, te invito a ver los cinco restantes que se publicarán la semana próxima. 

 

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